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sábado, 15 de junio de 2013

El significado de los colores (III) Azul

El color azul es uno de los tres colores primarios de la luz, junto con el rojo y el verde. En pigmentación el primario es el Cian, junto con el magenta y el amarillo.

Es un color frio, contrapuesto a la gama de los rojos y naranjas (por ello se utiliza en instalaciones para diferenciar el agua fría de la caliente)

Es el color que se relaciona con la frescura (es el color del mar), y con la tranquilidad (es el color del cielo). El azul marino provoca una sensación de relajación y nos hace sentir tranquilos, como el inmenso mar durante la noche. En cambio, el azul claro es el del cielo, por tanto lo asociamos con lo perpetuo, lo que nos hace sentir tranquilidad y protección.

Por eso los azules claros se utilizan para
representar la curación y la salud. Es un color claramente espiritual. Se asocia a la belleza, a la abundancia, a la inteligencia.    

Actualmente relacionamos el azul con lo masculino, en contraposición con el color rosa para lo femenino, por la asignación que hacen los padres de los colores para los bebés. Pero históricamente el azul representaba a la mujer ya que la simbología del color giraba alrededor del agua, de la suavidad, cualidades asociadas con la figura femenina.
Incluso lo encontramos como nombre de mujer en diferentes idiomas, como en latín (Celeste, Celestina,…), o en griego (Iris,..)


En el arte religioso el azul es el color de la Virgen María, para representar el concepto de femineidad, pureza y divinidad. Se cree que la tradición de vestir a la Madre de Dios de azul se remonta a sus apariciones en el Santuario de Lourdes. La niña Bernadette aseguró que la Virgen se le apareció con un vestido celeste y una capa blanca, dando lugar a la costumbre de utilizar este color para representarla.

De hecho es un color muy utilizado en las prendas de vestir. En concreto, el Azul Índigo (el tinte habitual de los jeans), se convirtió en tremendamente popular, dado que se obtenía de una planta, la Isatis Tinctoria, con un coste de producción muy bajo.

En cambio, en la antigüedad, otros azules se caracterizaban por su altísimo coste como el azul ultramarino (que sólo se obtenía del lapislázuli) o el azul pastel (véase “Toulouse y el oro azul”). El alto precio de estos azules hacía que sólo se destinaran a clientes de alto poder adquisitivo y gusto por los objetos escasos y caros, y a obras de arte de contenido religioso. Un ejemplo es la tabla pintada al temple “Pietà” de El Greco.

 
En los negocios el azul inspira confianza, Los tonos oscuros indican autoridad, mientras que los claros implican seguridad y fidelidad. Es un color muy utilizado por los bancos y las entidades financieras por que transmite estabilidad y confianza.

    
 
 En publicidad se utiliza para representar la limpieza, es la imagen del relax de los balnearios y cruceros, ...
 
En heráldica se denomina Azur y se asocia a la majestuosidad y a la búsqueda de lo divino sobre la materia.
Un ejemplo de la imagen de categoría del azul es denominar de “sangre azul” a la aristocrácia, aunque en este caso la explicación es más sencilla: los nobles no se exponían al sol como los campesinos, lo que provocaba que su piel fuese más blanca y dejase entrever las venas, que, como las de todos los mortales, son de color azul.

En política, lo utilizan en sus logotipos la mayoría de partidos conservadores, en contraposición del rojo, que utilizan tradicionalmente los partidos de izquierdas.


 
Y finalmente, y como curiosidad, el símbolo por excelencia del "error gravísimo" es la "Blue Screen of Death" o "Pantallazo azul de la Muerte" que es la pantalla que muestra Windows cuando se produce un error del sistema.
 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Toulouse y el Oro Azul

Durante la Edad Media se extendió el mito de la existencia de un territorio donde la vida transcurría tranquila y agradable y en el que sus habitantes no necesitaban trabajar para ser inmensamente ricos. Era el “País de la Cucaña”, o, en su original francés, “Pays de la Cocagne”.

Posteriormente, durante la conquista de América, Francisco Pizarro descubrió la ciudad de Jauja, en la que los Incas guardaban su extraordinario tesoro, con lo que la expresión “País de Jauja” sustituyó a la de “País de la Cucaña”.

Pero el Pays de la Cocagne no era un lugar imaginario. En la región francesa de los Midi-Pyrinées, el triángulo delimitado por las ciudades de Toulouse, Albi, y Carcassonne  fue el área de cultivo de una pequeña planta de flores amarillas llamada pastel (Isatis tinctoria). De esta hierba se obtenía el pigmento del color azul pastel (Bleu Pastel), un azul indeleble muy apreciado en toda Europa, lo que proporcionó fortuna a los agricultores de la zona.

El nombre Pays de Cocagne viene de unas bolas conocidas como "cocagnes" que se formaban tras machacar y secar las hojas de pastel. Estas bolas tenían su razón de ser en la necesidad de ser transportadas de un modo sencillo, con lo que su tamaño, semejante al de una pelota de golf, era perfecto para el almacenamiento y transporte. De las Cocagnes se extraía un color azul base, a partir del cual se podían obtener hasta cinco tonos (desde el azul pastel, muy claro, hasta el azul infierno, muy oscuro). Y cuanto más secas estaban las bolas, más valor se obtenía, de ahí la idea de que en Toulouse los mercaderes se enriquecían mientras dormían.

El proceso de obtención del pigmento era tremendamente lento. Desde la siembra hasta la extracción del tinte pasaban años. Todo comenzaba con la recolección de las hojas a mano a primera hora de la mañana, cuando el rocío se había evaporado. Tras lavarlas y secarlas al sol, se trituraban y se dejaban fermentar durante semanas. Posteriormente se formaban las bolas a mano y se dejaban secar durante meses, hasta que reducían su tamaño a la mitad. El siguiente paso consistía en triturar las bolas hasta obtener un polvo fino que se empapaba con agua y orina (para que el amoniaco fijara el color) y se dejaba fermentar varias semanas más. Volvían a formarse las bolas y de nuevo se dejaban secar otros cuantos meses. Para obtener un kilo de pigmento se necesitaban quinientos kilos de hojas.

Entre 1460 y 1560 Toulouse se convirtió en una de las ciudades más ricas de Europa, desde cuyo puerto se distribuían cargamentos de este producto a todo el mundo conocido y en la que los adinerados mercaderes construyeron fastuosos palacetes (que aún se conservan)

Pero con el tiempo llegó de las colonias una nueva planta, el Índigo de Oriente, de la que también se obtenía el color azul pero permitía lograr más tonalidades. Además era más barato y fácil de obtener su tinte. Con la nueva planta llegó también el declive del pastel.


Actualmente el Bleu Pastel sólo es un recuerdo de su esplendoroso pasado. El colorante que fue el orgullo del suroeste francés sigue presente en Toulouse en forma de pintura acrílica, tintes textiles y en productos cosméticos (aceites corporales, jabones,…)

Esta es la historia de un color y de la prosperidad que proporcionó a una ciudad, a la que hizo rica, tiñéndola de azul, de azul pastel.